Disfrute de una comida reconfortante en buena compañía: hotpot en lugar de raclette

26. junio 2025

Con la llegada del frío y los días más cortos, apetece resguardarse en casa y disfrutar de una comida cálida y reconfortante. En Europa, la raclette y la fondue se mantienen como protagonistas de las celebraciones navideñas. Pero cada vez más personas descubren el encanto del hotpot, una alternativa asiática repleta de sabor y perfecta para compartir. Este formato invita a socializar y explorar nuevos horizontes gastronómicos, convirtiéndose en una tendencia que promete quedarse mucho tiempo entre nosotros.

El hotpot a lo largo de la historia: una costumbre para compartir

El hotpot, conocido también como “olla caliente”, nació en China hace más de mil años. Era una comida pensada para reunir a trabajadores y viajeros en torno al calor de un plato común durante el invierno. Su popularidad cruzó fronteras, extendiéndose por Asia, donde cada cultura (y cada región) ha creado su propia versión, con ingredientes únicos y técnicas locales.

  • China: el origen más antiguo del hotpot se encuentra en Mongolia, donde los nómadas cocinaban carne y vegetales en calderos al fuego. Hoy en día, la versión más popular es el hotpot de Sichuan, famoso por su caldo intenso con guindilla y la característica pimienta de Sichuan.
  • Japón: En la gastronomía japonesa, los hotpots reciben el nombre de “nabe”. Entre las variantes más populares se encuentran el shabu-shabu y el sukiyaki, este último con un toque dulce y salado, y preparado con finas lonchas de carne en un caldo de salsa de soja. A lo largo del país, hay también numerosos estilos locales de nabe, cada uno con sus propios ingredientes y técnicas:
    • Yose-nabe: una versión versátil del hotpot que suele combinar marisco, carne y verduras, y varía según la región.
    • Chanko-nabe: un guiso contundente y rico en proteínas con pollo, tofu y verduras, especialmente popular entre los luchadores de sumo.
    • Miso nabe: un caldo a base de miso que aporta un sabor especialmente intenso.
    • Kimchi-nabe: una fusión de inspiración coreana en la que el kimchi y las especias picantes aportan un toque de calor potente.
  • Corea: el Jeongol, versión coreana del hotpot, combina marisco con caldos potentes y se sirve tradicionalmente con kimchi.
  • Vietnam: en Vietnam, el Lẩu (se pronuncia “Lao”) destaca por sus caldos suaves, el uso de tamarindo y abundantes hierbas frescas, ofreciendo una alternativa más ligera.

Sea cual sea la variante, todos los hotpots tienen algo en común: unir a las personas en torno a la mesa para compartir y disfrutar.

El hotpot y sus primos europeos

En la cocina europea también existen platos emparentados con el hotpot. Es otra muestra de cómo la experiencia de cocinar juntos en la mesa es una práctica común en distintas culturas, aunque varíen los ingredientes y las tradiciones:

  • Fondue: la fondue de queso suizo es un ejemplo clásico de comida para compartir. En lugar de caldo, se utiliza queso fundido en el que se mojan trozos de pan. La fondue bourguignonne, en la que la carne se cocina en aceite caliente, se asemeja aún más al principio del hotpot.
  • Raclette: aunque aquí no hay caldo, el carácter compartido y participativo del plato (fundir queso, acompañarlo con patatas y guarniciones en pequeños recipientes) ofrece una experiencia muy similar a la del hotpot.
  • Estofados: desde el pot-au-feu en Francia hasta recetas británicas como el Lancashire hotpot, la gastronomía europea cuenta con una rica tradición de platos de una sola olla. Al igual que el hotpot asiático, combinan carne, vegetales y caldo, se diferencian en que se sirven ya cocinados y emplatados, sin la parte interactiva en la mesa.

La principal diferencia entre el hotpot y sus variantes europeas es el carácter interactivo. Aunque la fondue y la raclette permiten cierta participación individual, el hotpot ofrece una variedad mucho mayor y da a los comensales más libertad para preparar su comida a su gusto.

Barbacoa coreana: otra forma de compartir mesa

El hotpot no es la única propuesta asiática pensada para compartir. La barbacoa coreana también propone cocinar carne, verduras o marisco directamente en la mesa, sobre una parrilla integrada. Su popularidad no deja de crecer en los restaurantes europeos.

Como en el hotpot, la clave está en la interacción: cada persona prepara su comida mientras comparte el momento con los demás. Eso sí, la barbacoa coreana apuesta por sabores tostados y texturas crujientes, mientras que el hotpot ofrece una experiencia más suave y aromática gracias al caldo y los ingredientes frescos.

Estas similitudes demuestran la versatilidad de la cocina asiática y cómo puede ofrecer alternativas originales a platos tradicionales como la raclette o la fondue.

¿Qué hace tan especial al hotpot?

El hotpot es mucho más que una comida para compartir: cuando se reúnen las personas adecuadas, puede convertirse en una experiencia realmente especial.

  1. Elección personalizada: cada comensal decide qué ingredientes desea y cómo los quiere preparar. Carne, verduras, tofu o marisco se pueden elegir al gusto y cocer directamente en el caldo.
  2. Cocina interactiva: a diferencia de una comida tradicional servida a la carta, el hotpot invita a participar. Es una experiencia compartida que va mucho más allá del propio acto de comer.
  3. Sabores que se intensifican: los caldos, que suelen comenzar siendo claros o suavemente aromatizados, van ganando profundidad a medida que se incorporan los ingredientes. Es una experiencia culinaria en constante evolución. Añadir un toque de Salsa de Soja Kikkoman al principio realza especialmente su sabor.
  4. Variedad de caldos: suaves, intensos, picantes o perfumados: cada caldo de hotpot tiene su propia personalidad. Las ollas con compartimentos permiten combinar dos caldos en una misma comida, ideal para quienes quieren contrastar sabores.
  5. Local y de temporada: el hotpot se adapta fácilmente a los ingredientes locales y a los productos de temporada, lo que permite convertir este clásico asiático en una experiencia culinaria adaptable a cualquier entorno.
Con los ingredientes adecuados, el hotpot puede adaptarse fácilmente a los sabores locales y de temporada.

¿Cómo introducir el hotpot en restaurantes?

Aunque el hotpot está profundamente arraigado en la cultura asiática, puede introducirse con facilidad en los restaurantes europeos. Aquí le explicamos cómo hacerlo:

  • Equipamiento: las ollas eléctricas individuales o las placas de inducción portátiles permiten a los comensales preparar sus alimentos directamente en la mesa. En Asia, es habitual integrar fogones de gas en las mesas, lo que facilita mucho la preparación. Las ollas especiales tipo yin-yang permiten ofrecer dos caldos distintos, como uno picante y otro suave.
Los fogones de gas integrados facilitan la preparación.
  • Ingredientes: dé prioridad a productos frescos y de alta calidad. Complete su selección de caldos y salsas con sabores auténticos, como la Salsa de Soja Kikkoman, fermentada de manera natural, ideal como base para caldos o salsas para mojar. Las propuestas más populares son:
    • Carnes: finas lonchas de ternera, pollo, cerdo o cordero.
    • Pescado y marisco: gambas, mejillones, calamares y filetes de pescado.
    • Alternativas vegetarianas: tofu, fideos de cristal, setas, pak choi, raíz de loto y espinaca de agua.
    • Salsas: las Salsas de Soja Kikkoman, la Salsa de Sésamo Kikkoman o la Salsa Ponzu Limón Kikkoman son el complemento perfecto.
  • Caldo: además de los tradicionales caldos asiáticos, puede dar rienda suelta a la creatividad con otras variantes, como una sabrosa base de tomate o una versión adaptada con caldo de verduras, que a menudo se mezcla con leche o alternativas vegetales.
  • Flexibilidad: ofrezca el hotpot como una propuesta estacional durante los meses fríos o para grupos. Es perfecto para comidas navideñas, reuniones familiares o eventos de empresa.

El hotpot como puente entre culturas

El hotpot no es una moda pasajera, sino un símbolo de tradición, convivencia y placer gastronómico. Su similitud con clásicos europeos como la fondue o el estofado lo convierte en una propuesta cercana para muchos comensales, mientras que los matices asiáticos añaden originalidad.

Integrar el hotpot en su oferta supone introducir la cultura culinaria asiática en su establecimiento y brindar a sus clientes la oportunidad de compartir una experiencia auténtica y enriquecedora. No se trata solo de un plato, sino de un ritual gastronómico que conecta a las personas.

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